Génica

Sólo una línea
una fina serpiente de tu puño,
su fluido.
Escupe sobre mí
en líquida espesura
pero no dejes
de tejer estos hilos que se sueltan y asfixian
cada vez que te apartas.
Toca este helado corazón
aún con las garras más filosas
sángralo
sángrame.
Mi vida empalidece
me he vaciado en papeles inútiles
si me dieras la muerte en una línea
una fina serpiente
arrancada del hueco de tus manos que amé
volvería
infalible
ese aire viciado
que respiramos
juntos.

Vertientes

Fuente de aguas inquietas que verdean
bajo el el tímido sol que se ha escondido,
como húmeda pampa
sobre la línea lisa del poniente,
brillo fugaz obnubilado por el polvo
de un galope fantasma hacia destinos
inciertos como el surco
que alguna vez labraron manos ávidas
y ahora es sólo el nido
de la humana maleza,
el tiempo próspero
de la cizaña que te envuelve y nos ahogaba.
Contaminada fórmula
de toda la pureza que ha cabido
en un sueño sin cuerpo,
velo de liviandad evanescente
que enjugaba el sudor de esa única fe
ciega y pequeña.
Cede al golpe del viento,
desborda
precipita
y se la beben
de un sólo trago
guardando el luto de este cielo permanente.
Con qué triste paciencia
vemos el fondo donde yacen,
ahora inútiles
ese puñado vago, patético en su herrumbre,
de pequeñas monedas
sin valor,
en desuso
como el fuego fugaz de los deseos
que lanzamos entonces
alegremente al agua.

Huida

Y caminaron juntos
por la ancha explanada que vadeaba la costa.
Los árboles cimbreaban
temblando por el viento
que exhalaba la ira contenida en tormentas
de unas nubes oscuras que rozaban el agua.

Boca negra de lobo
pantano de los días que vendrían
a llevárselo todo.


Así se llega al mundo
así se dejan todas
las cosas que parecen
insuflarnos el aire.
Se huye de unos signos,
una palabra escrita,
de la sangre cercana,
del hambre,
de los huecos,
por un pasillo largo con dos puertas extremas
sin marcas a la vista.
Se fueron con lo puesto
con las ropas mojadas
y el moho de la historia
pegado a la corteza de la piel.

Boca negra de lobo
así se dejan todas
las cosas que respiran.


Cruzaron el oleaje
oteando desde lejos la señal,
el borde del pasaje,
la puerta que se abría

Letras

¿Pensará en mí, con el adusto
rostro de los finales merecidos,
vibrará
al compás de una dulzura que se añeja?
La madurez del fruto
exhaló un hondo aroma intenso
que nos hizo, por fin,
bajar los ojos.
¿Verá,
como ahora presiento
-sólo temor
temblor estéril-
nuestra vida marchita?
Finos tallos vencidos
y un agua turbia
opacando el cristal.
Búcaro roto,
guárdanos
del torrente insensible del amor
guarécenos
debajo de tu alero de neblina
cuando soplen los vientos destructores,
ampara
las pequeñas y pasadas alegrías,
escucha
sí,
y perdona
con la sola indulgencia de tu saber de mí,
de él,
de cada uno,
esta plegaria atea más débil que los trazos,
la letra diminuta
con que escriben las lluvias.

Sombras chinas

Quisiera ser
esa pared
olvidada de sí
donde se proyecten
tus agitadas sombras chinas
tu figura inquieta que no se imprime
la sucesión infinita
de tus formas
que pasan
o mejor aún
no la pared
sino la estela
que tus sombras, al moverse
describirían en el aire

Formas

De los signos al rasgo
el dibujo del mundo
sobre materias blandas
la arcilla de la cara
modelada
días de amor de odio
el trazo del hastío
la inocencia
un brillo de ojos claros
su melena
de ópalo oscuro
impredecible
veo el trayecto del soplo primitivo
la ruta de la lluvia
arcilla, sí
barro difuso
suelo
soporte del augurio y la amenaza
en ellos
el corazón idéntico
en todos ellos
un rumor
de nana o salmo
la fugaz condición
de lo que es siempre
asomando en el brevísimo
ademán de los dedos
en el marcado rictus de los labios
como un fulgor de fuego de entrecasa
o pan que cruje,
cierta dulzura.

Podrían oirnos

Murmullo íntimo
que apaga
sobre mi boca
la reja
de tus dedos.